Las muertes olvidadas: Personas privadas de su libertad ante el COVID-19

La llegada de la pandemia por COVID-19 ha aumentado las desigualdades que se viven dentro de los centros penitenciarios del país, pues además de la pérdida de su libertad y las condiciones, muchas veces deshumanizantes en las que se encuentran, las personas en reclusión son una de las poblaciones más olvidadas ante la crisis sanitaria.

Edgar, quien recientemente pudo recuperar su libertad gracias a los servicios jurídicos de Renace, comenta que pese a las medidas implementadas en el centro en el que se encontraba, tenía que compartir la celda con 12 personas.

Además, dijo que durante su estancia, era muy complicado acceder al servicio médico, que no siempre lo atendían bien y no se les otorgaban medicamentos en caso de necesitarlos.

Hasta el 13 de octubre, la CNDH registró 232 fallecimientos por COVID-19 en las cárceles del país, además de confirmarse 2,561 casos positivos y 236 sospechosos.

La falta de capacidad del sistema penitenciario para hacer frente al virus no solo afecta a las personas privadas de su libertad, sino también a sus familias, quienes enfrentan la incertidumbre y la falta de contacto con sus seres queridos ante las medidas restrictivas.

La privación de la libertad no constituye la perdida de los derechos humanos, por lo que es necesario que se tomen las medidas para garantizar el acceso a la salud de las personas en reclusión.

Asimismo, reiteramos la importancia de que quienes tengan el derecho a salir de prisión, no pasen un día más dentro y puedan regresar con sus familias de forma segura.