Justicia para adolescentes.

Por Martín Carlos Sánchez Bocanegra / Director General de Institución Renace A.B.P.

Publicación original: https://dominiomedios.com/justicia-para-adolescentes/

Un adolescente que comete un delito es de interés urgente de su familia, de las autoridades y de la sociedad en general.

Con la aprobación de la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes, quedó claro que la intervención con este tipo de población debía ser diferenciada a la adulta. El objetivo primordial es priorizar el interés superior del menor, dar especial importancia a su reintegración social y familiar, y dar paso a medidas diferentes a la privación de la libertad, que promuevan la formación personal de los adolescentes en conflicto con la ley.

Posterior a la participación activa para la aprobación de esta normativa, en Renace comenzamos a trabajar con la población en riesgo en Nuevo León. En 2017 comenzamos con nuestro programa Renace Joven, donde nuestro equipo multidisciplinario interviene de manera integral y personalizada con los adolescentes, generando un mejor desarrollo educativo, personal y emocional que evite la reincidencia delictiva.

En la primera generación, atendimos a 21 adolescentes de la Zona Metropolitana de Monterrey entre los 13 y 19 años de edad. Si bien, cada uno tiene una historia particular, los datos generales más relevantes son que el 28% de los adolescentes cursaban un nivel académico inferior al que les corresponde por su edad, el 52% pertenecían a un nivel socioeconómico bajo y medio bajo, y el 38% de ellos cometieron un delito contra la salud.

A través de esta experiencia hemos palpado que los adolescentes que cometen un delito viven en condiciones de vulnerabilidad y por tanto, la conducta delictiva es un mero síntoma de su situación económica, familiar, educativa y personal. A partir de conocer estas cuestiones profundas, buscamos generar experiencias que le permitan al adolescente a construir su plan de vida y asegurar que tengan oportunidades educativas y laborales que propicien su sano desarrollo.

Ante este escenario, es urgente la responsabilidad de todos para que el Sistema de Justicia tenga la capacidad de que los adolescentes se hagan responsables de sus conductas y al mismo tiempo, potencialicen sus recursos y eleven su calidad de vida.